Donada por la mayoralía de 1954, cuyo Clavario fue D. Francisco Villalba Boix,
aunque al ser una paso muy costoso preciso de la ayuda de otras mayoralías,
así como de aportaciones privadas, durante tres años fue portada a hombros,
después de este periodo se le acondiciono una carroza, fue tallada por D. José
María Rausell Montañana y Francisco Llorens.
Paso de gran belleza y colorido, por la diversidad de la imágenes de los doce
apóstoles.
Todas las figuras se muestran como en amigable charla con manos gesticulantes. Cristo, desde un extremo, se dispone a bendecir los alimentos y presta su hombro a San Juan que se apoya en él. Expresiones de los apóstoles, unas orantes, otras de satisfacción y en todas un ligero amago de tensión quizá en espera de las palabras de Jesús. Queda otra expresión, que sin ser exagerada denota a las claras el personaje de Judas.
Todas ellas son figuras muy bien resueltas, con paños y telas muy bien definidas, pliegues de caídas naturales y una policromía rica en matices y colores de amplia gama, unificados por los tonos del pan de oro usado con profusión en adornos de túnicas y mantos.
Bellísima la visión del conjunto desde el lado opuesto al que ocupa Cristo,
cuyo rostro destaca por sus facciones. Son figuras de pequeño tamaño (como de
120 centímetros si estuvieran de pie) que procesionan sobre una respetable
plataforma de dos por tres metros. Un primor de obra cuidada composición y
satisfactorios resultados en cuanto a manos, caras y las ya comentadas telas que
evocan en su conjunto un ambiente íntimo al haber colocado todas las figuras
integradas y pendientes de lo que ocurre sobre la mesa y entre comensales.
La Ultima Cena |