Donada por la Mayoralía de 1952, cuyo clavario Fue D. Juan Peris Miret, fue
tallada por D. Antonio Royo Miralles y D. José Rabasa, las imágenes del paso
nos muestran a Jesús yacente, apoyado en las piernas de su madre, mientras ella
con un puñal clavado en el pecho, mira con dolor al cielo, acompañada de dos
ángeles, cogiendo las manos a Jesús.
La Virgen, En este caso, mira hacia lo alto mientras apoya su mano derecha en el
cuerpo inerte del Redentor que, como sentado en la roca, descansa su cuerpo
sobre la pierna izquierda de su Madre. Se aprecia un intento de composición en
pirámide cuyo vértice superior se situaría en la cabeza de la Dolorosa y las
aristas arrancarían desde los pies del Cristo, una segunda desde rodilla y pie
derecho de la Virgen y otra configuraría un angelillo que por el lado izquierdo
de la Madre sostiene sobre sus manos la taladrada mano izquierda del Hijo. Este
desplazamiento general hacia la derecha respecto de un eje imaginario que
supondría la cruz, se ve compensado por el brazo derecho del Salvador que,
extendido, es sostenido por otro angelillo en graciosa composición. Otros
cuatro en los extremos del anda cierran el conjunto del que es admirable la
naturalidad del cuerpo muerto de Cristo, una policromía de muy gratos
resultados. Unos estofados dorados en túnica y manto de la Virgen y un
primoroso trabajo en la toca de la misma ofrecen un excelente resultado por el
que se pagaron en 1952 cuarenta mil pesetas.
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La Dolorosa |